DECEPCION
DECEPCION
Cuando yo era mas joven que ahora, que no lo soy mucho, la verdad; siempre oí decir que a partir de cierta edad, las mujeres nos volvíamos invisibles y aquí estaba yo a la espera de la invisibilidad, habiendo tomado conciencia y resignada cuando resulta que he descubierto que la invisibilidad es un mal menor.
La invisibilidad se supone que es ese estado al que se llega con los años, como los trienios y esas cosas, pero con tu vida. La muestra de que tienes unos cuantos trienios y estas consiguiendo la invisibilidad es que los albañiles no te dicen nada cuando pasas por una obra. Sinceramente, a mi hace tiempo ya que no me dicen, pero yo lo achacaba a que como eran rumanos, me lo decían pero yo no lo entendía y ahora como ya no tenemos un duro ni los vecinos ni yo, no podemos reformar los baños ni la cocina ni nada, así que hay sequía de albañiles, con lo cual he perdido toda referencia sobre mis trienios.
Pero el otro día hacía un solecito que invitaba al paseo y a ello me puse. Me puse mi chándal, mi sudadera y mis zapatillas de deporte, esas que anuncia Kim Kardashian y que como me dejen un culo como el suyo me van a hacer una faena, por que como soy bajita a mi ese panderazo no me cabe y además por que yo me las compre porque dicen que estabilizan la columna, así que cómo de ese culazo no decían nada, espero que las zapas, no tengan nada que ver. Mi constitución es delgada, cada vez menos, además ya os he dicho que no soy muy alta, así que de lejos, rubia con mi coleta y eso pues puedo dar el pego de "treintaypocos", pero de lejos o pasando con el coche rapidito. Tal es así que había hombres que incluso me miraban y eso, fue lo peor. ¿Peor que ser invisible? me preguntaréis, pues si, peor.
Me he dado cuenta que entre gustar y ser invisible, está decepcionar; Me explico, uno va, te ve desde lejos, se piensa lo que te va a decir por la ventanilla cuando te tenga a tiro y resulta que cuando el tío ya te tiene, te ve la cara y zas, resulta que podrías ser su madre.
Ahí es donde ves la decepción en sus ojos y en el bocarro entreabierto con el requiebro torero a medio salir chorreándole por un lado de la boca. Y una, que tiene un punto de pundonor, piensa ¡hala que te jodan! Pero no, la que está jodida eres tú. Que después de hacerte la ilusión de que todavía estás en el mercado y que si enviudases o algo habría una posibilidad, te das cuenta de que no, que los que te gustan a ti no te tocarían ni con un palo y que a los que les vas a gustar tu son los que se han dejado la tripa suelta y toman el sol en la coronilla y oye que yo de esos ya tengo uno en casa…y "domao".
bueno... hay cambios intersantes desde luego... pero es cierto que a peor ni hablar!!!!!!!
ResponderEliminarBueno, bueno, Gema, estos pensamientos en voz alta son de lo mas ameno y provocan sonrisas, recuerdos y nos alegran el rato. Sigue escribiendo que yo seguire leyendo.
ResponderEliminarMuchas gracias, espero seguir arrancando una sonrisa de vuestros labios.
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